miércoles, 28 de abril de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
Secretos del mundo
En este instante usted está a punto de ser victima de ("SI AL ABORTO Y A LA CAZA INDISCRIMINADA DE BALLENAS. DEBES MATAR A TU MAMÁ MAÑANA POR LA MAÑANA. VIVA MI GENERAL PINOCHET Y EL CAPITALISMO IMPERANTE. LA CULTURA MATA. ME DUELE LA ESPALDA. EL ZOOLOGICO METROPOLITANO HUELE A MIERDA. EL DINERO ES AMOR. TOME COCA COLA. EL HOMBRE ES SUPERIOR A LA MUJER EN TODOS LOS ASPECTOS. LAS CEBRAS FUERON CREADAS SOLO PARA SER DIGERIDAS. COMA EN JOE") un mensaje subliminal.
sábado, 24 de abril de 2010
El perdido
Pasó una cálida tarde de jueves sin ninguna historia interesante que relatar, temo incluso que demasiado traquila para ser un bosque viejo. Sin ganas ni expresión los hechos ocurrían y otros con sus monótonos canticos ensalzaban la vida perdida.
El bosque prestó atención al crujiente espectáculo de frágiles hojas otoñales; una tras otra enmudecieron para siempre, una tras otra y cada vez con menos cariño. Docientos metros de revoloteo instintivo, mientras menos orientado mejor creían. Las hojas vuelven a enmudecer junto con el bosque entero, un trocito de tierra se pinta colorada, estrujandose de agonía donde más duele.
El río, un tanto turbio pero tranquilo, mostraba que el temor no era más que el terror a lo desconocido. Gota a gota intentó ahogar las culpas de algo que no hizo; justificar a la carne como carne que es, no es tarea fácil.
La noche pidió su turno en la historia y junto a ella llegó el frío de un canto sepulcral; quizás lamentaba que el amor sacara sus garras en un lugar tan hermoso e imprefecto. El aguacero llegó desde lo más alto, puntual para la triste escena, pero tarde a la inocente fantasia chapoteada.
Un espacio que se hunde más y más hasta apagarse por completo. Fue el regreso al punto cero, hoy todo es como antes: las aves a su nido, el río a su suerte y la tranquilidad del bosque al alma del no presente.
El bosque prestó atención al crujiente espectáculo de frágiles hojas otoñales; una tras otra enmudecieron para siempre, una tras otra y cada vez con menos cariño. Docientos metros de revoloteo instintivo, mientras menos orientado mejor creían. Las hojas vuelven a enmudecer junto con el bosque entero, un trocito de tierra se pinta colorada, estrujandose de agonía donde más duele.
El río, un tanto turbio pero tranquilo, mostraba que el temor no era más que el terror a lo desconocido. Gota a gota intentó ahogar las culpas de algo que no hizo; justificar a la carne como carne que es, no es tarea fácil.
La noche pidió su turno en la historia y junto a ella llegó el frío de un canto sepulcral; quizás lamentaba que el amor sacara sus garras en un lugar tan hermoso e imprefecto. El aguacero llegó desde lo más alto, puntual para la triste escena, pero tarde a la inocente fantasia chapoteada.
Un espacio que se hunde más y más hasta apagarse por completo. Fue el regreso al punto cero, hoy todo es como antes: las aves a su nido, el río a su suerte y la tranquilidad del bosque al alma del no presente.
jueves, 22 de abril de 2010
Penosa conclusión
Una pena. Las que se olvidan. Me apena olvidarlas. La pena de la pena es más penosa que la pena misma.
Una y otra vez
He escuchado la misma canción una y otra vez durante horas. Ya pronto me aburrirá. Cuando eso ocurra, buscaré un nuevo vicio.
sábado, 17 de abril de 2010
miércoles, 14 de abril de 2010
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