viernes, 5 de marzo de 2010

Marzo, aquí estás.

Avisaron que morí, no se molestaron en indicarme cómo o cuándo sucedió. Mi nombre apareció ahí y desde entonces no ha dejado de bailar. No es mala la idea, en estricto rigor, yo era inmortal y muy pocos estaban en conocimiento de aquello.

Para hacer el cuento corto, al día siguiente me transformé en Dios. Celestial. Un aura de menta, dejaba huellas blancas al caminar y todo lo veía en idioma plasticina. Hay que bajarle el perfil a ésto, se está tornando bastante raro e incomprensible la situación. Que broma más pesada.

Tíldenme de ridículo o loco, más gracias les daré queridos hermanos. Lo cierto es que ser un pequeño Dios me relaja, sólo yo tengo acceso a mis pensamientos. Quieren que regale detalles... ¿Compartamos?

6 comentarios:

Noemí dijo...

Lo peor... es que todo es cierto!

Creativicosas dijo...

Todo!!

Árbol dijo...

No creo en dios
así que me quedo que eres Matías Zuleta

Sarah dijo...

Creo que algo bueno debes haber hecho para merecerlo c:

p.d. Me inspira y no quise parecer copia. Sólo que no sé comentar en mi propio blog, patético.

Seba ? dijo...

compartamos.

Creativicosas dijo...

Eso me gustó.